La quiniela ha sido siempre uno de los máximos exponentes y representantes de lo que constituye el mundo de las apuestas y el azar.
Tan arraigada como práctica ha estado siempre, no solo a lo que son las apuestas, sino también a la cultura normal y cotidiana de nuestros pueblos, que es muy común desde hace muchísimos años escuchar frases en las que se utilizan como metáfora cuestiones relativas a la quiniela.
Desde que la quiniela comenzó por primera vez en España en el año 1946, momento en el que funcionaba como un conjunto datos operativos cuya aleatoriedad quedaba garantizada por lo que surgiera de los partidos de fútbol en materia de resultados, hasta el día de la fecha han pasado 63 años, que han servido para consolidar a este juego de azar tan popular, y aún así desvinculado de la esfera de los casinos y los bingos, como un aspecto muy importante de la cultura española.
Ese comienzo, según marcan los datos y documentos de la época, quedó marcado con un primer premio de más de nueve mil pesetas, cobradas por algún afortunado apostador de aquella década.
Los boletos que se utilizaban para jugar consignaban los resultados de siete partidos del campeonato español. Solo al ir popularizándose cada vez más este juego, pudieron los premios ir ascendiendo en la escala monetaria, siendo posible también incluir más partidos en las boletas, hasta llegarse a los quince partidos con los que cuentan en la actualidad. Los diez de primera división y cinco de la segunda división del fútbol español.